Mi primera experiencia como escort de lujo en Barcelona

escort de lujo

¡Bienvenidos a mi blog! Me llamo Edurne y soy escort en Barcelona desde hace ya 5 años. Ofrezco mis servicios de lujo en la ciudad condal y he conocido a multitud de personas, de clientes y de compañeras de la casa de citas con la que suelo colaborar. He decidido abrir este diario para recoger mis experiencias, daros consejos sobre erotismo y contar curiosidades sobre este mundo de las escorts de alto standing.

Barcelona es una ciudad magnífica donde vivir. Soy de Asturias y me vine aquí hace 7 años para estudiar. Comencé con estudios en Economía y, en la actualidad, estoy acabando un MBA. Los dos primeros años, viví en Barcelona como pude: trabajos como camarera, dependienta o en call center. Pero no me sentía satisfecha con ellos y no me alcanzaba para todos mis caprichos.

Siempre he tenido un talento natural para interactuar con los hombres: me gusta el tacto de las manos masculinas, el perfume que llevan, las excelentes conversaciones que puedes compartir con hombres de alto standing. Es por este motivo que decidí lanzarme a la aventura como escort de lujo en Barcelona.

Mi primera experiencia

Una compañera de universidad me había comentado que esporádicamente colaboraba con una casa de citas en el centro de Barcelona. Así que decidí ir con ella una noche para ver de qué trataba aquel mundo. Me quedé asombrada nada más entrar: ¡todo era elegancia, sofisticación y lujos! Los hombres, de lo más correctos, me invitaban a sentarme con ellos y tomar una copa.

Me sentí muy cómoda con uno en especial: Luigi, de Milán. Me contó que estaba en la ciudad condal por un viaje de negocios y que había tenido unos días muy duros. Era Brand Manager de una importante farmacéutica y sabía mucho de finanzas. Le conté mi experiencia en la universidad, que estaba estudiando Economía y a lo que me gustaría dedicarme. Me dio infinidad de consejos, con los que me sentí con muchas ganas de seguir este camino profesional.

Comenzó a acariciarme las orejas, el muslo entre las piernas, y yo me derretía con él. Así que le invité a que subiéramos a una habitación para estar en un ambiente más íntimo. Nos dejamos llevar por la lujuria por más de dos horas, con todo tipo de posturas, caricias y besos.

Al final de las dos horas, Luigi se despidió y me dijo que había sido una noche fantástica. Además, me regaló un exquisito collar de diamantes.

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